Todo depende de tu voluntad,
Señor, y nadie puede resistirse a ella. Tú has hecho los cielos y la tierra y
las maravillas que contienen. Tú eres el Señor del universo.
In voluntáte tua, Dómine univérsa sunt pósita, et non est qui possit
resístere voluntáti tuae. Tu enim fecísti
omnia, caelum et terram, et univérsa quae caeli ámbitu
continéntur; Dóminus universórum tu es.
Oremos:
Padre lleno de amor, que nos concedes siempre más de lo que merecemos y
deseamos, perdona misericordiosamente nuestras ofensas y otórganos aquellas
gracias que no hemos sabido pedirte y tú sabes que necesitamos.
Por nuestro Señor Jesucristo...
Amén.
Celebrante: Hermanos y hermanas:
sintiéndonos solidarios con las ansias y esperanzas de todos los seres humanos,
dirijamos al Padre nuestra oración.
Respondemos: Te rogamos, Señor, óyenos.
Por la Iglesia: para que, fiel a su
Maestro, aparezca ante el mundo como sal de la tierra y luz que ilumina en las
tinieblas, roguemos al Señor.
Te rogamos, Señor, óyenos.
Por la paz del mundo: para que se
alejen de los pueblos el hambre, las calamidades y las guerras, roguemos al
Señor.
Te rogamos, Señor, óyenos.
Por quienes en el mundo padecen
hambre o enfermedad, por los emigrantes, los desterrados, por los privados de
libertad y todos los que sufren, roguemos al Señor.
Te rogamos, Señor, óyenos.
Por nosotros mismos: para que
nuestras vidas se vayan transformando en testimonio transparente del amor de
Dios, roguemos al Señor.
Te rogamos, Señor, óyenos.
Celebrante:
Protege, Señor, con amor constante a tu Iglesia y no abandones la viña que tú
mismo has plantado; cultívala con misericordia, enriquécela incesantemente con
sarmientos vigorosos y haz que, injertados en Cristo, la verdadera cepa, todos
demos frutos de vida eterna.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
Amén.
Acepta, Señor, este sacrificio de
alabanza que tú mismo instituiste, y realiza en nosotros la obra de
santificación que con su muerte nos mereció tu Hijo, que vive y reina por los
siglos de los siglos.
Amén.
Bueno es el Señor para los
que esperan en él, para las almas que lo buscan.
Bonus est Dóminus
sperántibus in eum, ánimae quaerénti illum.
Oremos:
Concédenos, Señor todopoderoso, que de tal manera saciemos nuestra hambre y
nuestra sed en estos sacramentos, que nos transformemos en lo que hemos
recibido.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
Amén
.